¿Qué alimentos nos ayudan a crecer?

Lic. Silvana Pereira C.

Nuestro organismo necesita una nutrición balanceada para lograr un óptimo crecimiento y desarrollo, una nutrición balanceada nos brindara todas las herramientas para mantenernos fuertes y sanos. Por tal motivo nuestros cuerpos necesitan diariamente tres tipos de alimentos: los que nos ayudan a crecer, los que nos proveen de energía, y los que nos protegen de enfermedades.

Debemos ingerir diariamente alimentos de cada una de las tres categorías principales para estar saludables:

  • Alimentos Energéticos. Si no consumimos alimentos que nos provean energía, nos sentiremos cansados y tendremos dificultad en pensar y trabajar.
  • Alimentos Formadores. Sin alimentos que nos ayudan a crecer, nuestra mente y nuestro cuerpo no tendrán la proteína necesaria para desarrollar y reparar las células de nuestro cuerpo.
  • Alimentos Reguladores. Sin alimentos que nos protejan, nos enfermaremos más fácilmente y estaremos propensos a desarrollar ciertas enfermedades causadas por deficiencia de vitaminas y minerales.

Una manera de estar seguros de proveer una buena variedad de alimentos en las cantidades adecuadas para los miembros de su familia, es incluir cuando menos un alimento de las tres categoría en cada comida del día.

Las consecuencias de no comer bien

Las personas cuya alimentación es deficiente y no consumen las cantidades adecuadas de alimentos ricos en energía y nutrientes, enferman con frecuencia y tienen carencias nutritivas . El tipo de malnutrición dependerá de la cantidad de energía y de nutrientes que faltan (o están en exceso), y durante cuánto tiempo, y de la edad de la persona.

  1. Niños y adultos pueden sufrir desnutrición por un consumo insuficiente de alimentos, debido a la falta de disponibilidad de los mismos, o a que tienen poco apetito. Estas personas presentan un déficit de energía y de varios nutrientes, lo que significa que: No pueden trabajar, estudiar o jugar normalmente; su sistema inmune se debilita, por lo que enferman con frecuencia y/o de gravedad; los niños pierden peso y su crecimiento puede llegar a detenerse. Si consume muy pocos alimentos (debido a infecciones frecuentes), un niño puede desarrollar una desnutrición grave.
  2. La alimentación puede ser desequilibrada, es decir, proporciona muy poca cantidad de un nutriente en particular. Por ejemplo: si hay falta de hierro, puede retrasarse el desarrollo mental y físico del niño. Las personas de todas las edades son menos activas, tienen menor inmunidad frente a las infecciones y pueden desarrollar anemia. Si hay falta de yodo, las personas se vuelven apáticas y les resulta difícil trabajar o estudiar. A veces desarrollan bocio. Una mujer que tiene un déficit de yodo al comienzo de su embarazo tiene un riesgo elevado de dar a luz un niño con daños mentales y físicos. Si hay falta de vitamina A, las personas tienen mayor probabilidad de desarrollar enfermedades debido a que se produce un daño en su sistema inmune. En los estados graves de deficiencia de vitamina A, se producen alteraciones en los ojos que van de la ceguera nocturna, a la xeroftalmia (ojos secos), y hasta el daño de la córnea y la ceguera. Estas condiciones afectan con mayor frecuencia a los niños pequeños y a las embarazadas.
  3. Hay un mayor consumo de alimentos del necesario (especialmente alimentos ricos en energía, con alto contenido de grasa, azúcar y sal). El consumo de un exceso de energía puede derivar en sobrepeso u obesidad. Las personas que sufren estos trastornos tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades crónicas, como enfermedades del corazón, hipertensión (presión arterial elevada) y diabetes.

Referencias:
http://www.fao.org/docrep/008/y5740s/y5740s00.HTM
ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/008/y5740s/y5740s16.pdf

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